Actividad fisica en el periodo menstrual

Contenidos
  1. Fisiopedia del ciclo menstrual
    1. Ciclo menstrual
    2. Fases del ciclo menstrual
    3. Efectos del ciclo menstrual en la fatigabilidad inducida por el ejercicio

Fisiopedia del ciclo menstrual

Recientemente, se ha demostrado que la mayoría de las personas abandonan la práctica regular de ejercicio físico en los primeros meses (Withall et al., 2011; Sperandei et al., 2016). Sperandei et al. (2016) indicaron que la tasa de abandono alcanzará a más de la mitad (es decir, el 63 %) de los nuevos practicantes de ejercicio, de los cuales solo el 4 % se adherirá al ejercicio más allá de los 12 meses. Estas preocupaciones relacionadas con el abandono parecen especialmente importantes entre las mujeres (Bennie et al., 2019). También es notable la investigación que sugiere que las mujeres están motivadas por el ejercicio que produce sentimientos agradables (Brickman y Campbell, 1971; Kahneman et al., 1999; Anderson et al., 2014; van Uffelen et al., 2017). Estas motivaciones son muy relevantes dadas las alteraciones del estado de ánimo vinculadas al ciclo menstrual (CM).

En el periodo premenstrual, las fluctuaciones hormonales desencadenan varios mecanismos neuronales que provocan síntomas físicos (por ejemplo, dolor, hinchazón) y psicológicos (por ejemplo, afecto negativo y estado de ánimo) (Hellstrom y Anderberg, 2003; Ossewaarde et al., 2010; van Wingen et al., 2011). Esta medida psicológica (por ejemplo, el afecto positivo) contribuye a la permanencia en una actividad (por ejemplo, el ejercicio físico). Sin embargo, aunque la literatura muestra una fuerte relación de dosis-respuesta entre los sentimientos agradables y la adherencia, los datos generados sobre el impacto del MC en la adherencia al ejercicio son todavía limitados y, en general, no consideran las diferencias entre sexos y fases del MC. Por lo tanto, el presente punto de vista destaca las posibles barreras psicológicas que la CM puede generar en la adherencia de las mujeres al ejercicio físico.

Ciclo menstrual

Los conocimientos sobre la fisiología de los esfuerzos físicos se basan principalmente en los resultados de investigaciones en las que sólo participaron hombres. Sin embargo, la creciente participación de las mujeres en muchas disciplinas deportivas fomenta la observación de las reacciones fisiológicas y los efectos relativos a los esfuerzos físicos intensos en el organismo de las mujeres asociados al proceso de entrenamiento deportivo [1, 2].

La disminución del nivel de hormonas sexuales durante el reposo, como consecuencia de un entrenamiento intenso y prolongado, puede provocar trastornos en el ciclo menstrual de la mujer [2, 3]. Estos trastornos presentan en la mayoría de los casos las características de menstruaciones escasas (oligomenorrea) o amenorrea secundaria (amenorrea secundaria). En las mujeres con menstruaciones regulares, sobrecargadas por el entrenamiento deportivo, suelen aparecer ciclos anovulatorios o fases lúteas acortadas. También es posible excluir el impacto del ejercicio físico relacionado con el entrenamiento en el retraso de la edad de la menarquia [2, 4]. Los factores que favorecen las anomalías hormonales son las grandes disminuciones de la masa corporal y de la cantidad de tejido adiposo, derivadas no sólo de las importantes cargas de entrenamiento, sino también de los frecuentes trastornos en la forma de alimentarse [5]. La carencia prolongada de estrógenos provoca una disminución de la densidad ósea, causando el deterioro de su estructura, lo que puede contribuir a la osteoporosis en el futuro [6]. Las anomalías en la forma de comer, los trastornos menstruales y las alteraciones del metabolismo óseo observadas en mujeres que practican diversos deportes se denominaron "síndrome de la tríada" [2, 7, 8]. Por lo tanto, hay que buscar una respuesta a la pregunta de cómo programar el entrenamiento de las mujeres para conseguir altos resultados deportivos sin consecuencias negativas para su salud [1].

Fases del ciclo menstrual

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Cuando se empieza a hacer ejercicio con regularidad pueden producirse muchos cambios en el cuerpo.  Puede que le duelan los músculos, pierda peso, duerma mejor y gane fuerza. Pero lo que quizá no esperes es que el ejercicio regular también puede provocar cambios en tu ciclo menstrual.

El sangrado después del ejercicio puede tener varias causas. Puede deberse a una alteración del endometrio (el revestimiento interno del útero). O puede deberse a cambios estructurales en el revestimiento del útero o el cuello uterino.

El hipotálamo es una estructura del cerebro que actúa como centro de control del ciclo menstrual. Envía mensajes hormonales a la hipófisis y a los ovarios, que a su vez desencadenan la ovulación.

Si esta comunicación se interrumpe por algo que provoque estrés en tu cuerpo, como el ejercicio intenso o una pérdida de peso importante, no ovularás. Si no ovulas, no se producirán los cambios que desencadenan la menstruación y no tendrás la regla.

Efectos del ciclo menstrual en la fatigabilidad inducida por el ejercicio

Objetivos: La actividad física se considera un componente esencial de la capacidad de la mujer para mantener o mejorar su nivel de bienestar. Sin embargo, las mujeres, especialmente las jóvenes, suelen prestar menos atención a los comportamientos que promueven la salud, como la actividad física regular. Dada la importancia de la actividad física en el estado de salud de la mujer, el presente estudio tenía como objetivo determinar la influencia de dicha actividad y el índice de masa corporal (IMC), especialmente en las características menstruales y la edad de la menarquia entre las jóvenes según su nivel socioeconómico (NSE).

Materiales y métodos: La recogida de datos incluyó dos partes. En primer lugar, se realizó un estudio transversal con 1.000 mujeres sanas y jóvenes de entre 11 y 28 años, y se utilizaron cuestionarios estandarizados de autoinforme para obtener la información pertinente. A continuación, se utilizó una técnica de muestreo intencional para comparar la información pertinente a las mujeres físicamente activas e inactivas o con un comportamiento sedentario. Posteriormente, los datos se analizaron mediante la prueba chi-cuadrado de SPSS 16.

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